
EL MUNDO A ESCALA. EL TRABAJO DE JOSÉ LUIS ROJAS PACHECO
La práctica de José Luis Rojas inició de manera simultánea a la conformación del colectivo
artístico Los Lichis (Gerardo Monsiváis, Manuel Mathar y el propio artista), una agrupación
cuyas pretensiones fueron originalmente más colectivas que artísticas. Desde finales de la
década de los noventa sus gestos más claros fueron el jugueteo, la travesura, la
informalidad, el desenfado adolescente, así como la vandalización progresiva del inmueble
ubicado en el Andador 20-1 de la Unidad Habitacional Fovissste-Miramontes, que podemos
leer actualmente, diez años después, como su gran obra en proceso.
Las prolongadas
sesiones de convivencia, a veces en situaciones tan específicas como lo es forzarse a
cohabitar esposados durante cinco días en una habitación de hotel, derivaron lo mismo en
la improvisación musical que en la plástica.
En el video y serie fotográfica "Pumpin’ Barbie" (1997), la carismática muñeca y sus amigos
son expulsados del clóset de la ingenuidad y mostrados como sujetos sexuados, violentos y
excesivos, que exponen órganos y fluidos como grotescas prótesis de plastilina, a la manera
de Paul McCarthy. Estas imágenes parodian el melodrama y la pornografía en igual medida.
Rojas heredó, de su paso por Los Lichis, el ejercicio transgresor a partir de la construcción
de escenarios a escala: una vivienda como reproducción de mundo y un conjunto de
juguetes como reproducción de una sociedad, sus personajes y sus instrumentos. Esta
herencia es literal, pues la serie fotográfica "Conflicto en Fovissste" es un conjunto de stills,
resultado de la escenificación y documentación de varias explosiones y bombardeos dentro
del connotado predio. Rojas ironiza el hábito mediático que se basa en la sobrexposición
pública de imágenes turbias para desatar primero la paranoia, después el sensacionalismo y
finalmente la indiferencia.<br>
Para la serie "Taliban" (2004-2006) este artista hurta la más “bucólica” de las tradiciones
navideñas de la cultura latina y recluta figuras de cerámica para caracterizarlas como
milicianos afganos entrenados bajo el patrocinio de la administración de Ronald Reagan y
dando batalla después del 9/11. El portal de Belén no parece figurar en ningún mapa y en
vez de ofrendas estas huestes ostentan rifles, lanzagranadas RPG y ametralladoras AK-47 y
M-60, producidas en los Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia.
La explotación de la vaguedad como estrategia cobra nuevos tintes cuando Rojas nos
presenta un grupo de detallados estudios tridimensionales en miniatura de proyectiles
colapsando, misiles despegando, tanques estallando y vehículos en llamas. El ingrediente
narrativo se incorpora en piezas como "Fire in the Hole" (2007) donde la volatilidad de la
acción es congelada en tres momentos del mismo atentado a través de la escultura.
El poder de los signos se ve cimbrado cuando Rojas hace patente la voracidad y perversión
iconográfica contemporánea, y nos regala pequeños memoriales que consignan la
trastocada sensibilidad épica de nuestro tiempo.
Carmen Cebreros Urzaiz